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| Desde la rabia |
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Ángela Albert
Soy una ciudad costera situada en el punto más meridional de la Península Ibérica donde el Atlántico y el Mediterráneo me saludan cada mañana y el norte de África me da los buenos días. Tengo más de 1000 años y un currículo envidiable. Poseo playas vírgenes de arena fina y cada año miles de aves vienen a emigrar a través del Estrecho mientras los delfines les dan la bienvenida. La sensación de libertad y la virginidad que se respira en Bolonia, Los Lances o Valdevaqueros hacen de mí un paraíso inigualable que invoca la visita de multitud de turistas que siempre se van deseando volver. Tengo luz, viento, mar. Tengo verde, tengo azul. Tengo mucho que ofrecer si la mano necia del hombre no entorpece mi camino.
Hoy escribo desde la rabia, desde el desconsuelo, desde la desesperación. Escribo desde la ira, desde la pena y desde la decepción. Escribo a todos aquellos sumergidos en el “sí al proyecto hotelero de Valdevaqueros” para que por favor reflexionen y recapaciten porque el dinero viene y va pero un paisaje nunca vuelve.
Permitirme que pueda seguir compartiendo con todos el paraíso con el que he sido bendecido. Apoyarme para ser un Valdevaqueros libre de ladrillos y dejarme seguir contagiando libertad.
Fuente: Ángela Albert. Fecha: 04/06/2012 |
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